Es una creencia generalizada pensar que si una persona tiene tartamudez, tartamudeará siempre; que su tartamudeo será perfectamente visible con todas las personas, en cada momento, lugar y situación comunicativa.
Esto es totalmente erróneo y alejado de la realidad. Ya que la única constante de la tartamudez es su variabilidad.
La variabilidad es un rasgo distintivo de la tartamudez. Esto significa que la frecuencia, la gravedad y la tensión física del habla tartamudeada fluctúan de un día a otro, de una palabra a otra y en diferentes situaciones. Esta imprevisibilidad es una característica neurológica y comunicativa natural de esta condición.
Lidiar con la variabilidad es una de los retos más complicados para las personas que tartamudean, sus familias e incluso para nosotros los logopedas.
Y esto ¿por qué?

La variabilidad genera incertidumbre. Y para el ser humano, la incertidumbre es un desafío inherente. Nuestro cerebro necesita proyectar y controlar para sentirse seguro, por lo que las situaciones impredecibles suelen generar estrés y ansiedad. Así pues, es perfectamente comprensible que aceptar algo que varía constantemente puede resultar muy difícil.
La persona que tartamudea vive momentos de habla fluida, que le generan un “espejismo de la fluidez” o falsa ilusión de fluidez. Pero, en el momento menos esperado, este espejismo se desvanece y aparece de nuevo la tartamudez de forma abrupta y severa.
Este fenómeno es la consecuencia directa de la variabilidad biológica y neuroquímica y es la causa de un profundo desgaste emocional y malestar psicológico de la persona que tartamudea.
Por paradójico que parezca el malestar y reacción emocional de la tartamudez es, en muchos casos, mayor en las personas con disfluencias (bloqueos, repeticiones o prolongaciones) muy leves y poco frecuentes, ya que su tartamudez puede pasar desapercibida. Por lo que les es más fácil vivir bajo este espejismo de la fluidez que en el caso de una persona con una tartamudez más severa, que aunque el nivel de tartamudeo varíe siempre está más o menos presente.

Las consecuencias del Espejismo en el impacto psicológico de la persona que tartamudea.

El impacto psicológico de la tartamudez se suele expresar de diferentes formas:

  • Ansiedad de anticipación. Al ser la fluidez un terreno tan inestable, la persona desarrolla un miedo constante a cuándo se romperá el espejismo.
  • Evitación o enmascaramiento (Tartamudez encubierta). Muchas personas hacen esfuerzos titánicos para mantener el espejismo de la fluidez a través de la evitación (evitar hablar, cambiar de palabras, fingir que olvidaron lo que iban a decir). Esto crea una fluidez artificial que es extremadamente agotadora a nivel cognitivo y perpetúa el miedo a ser «descubiertos».
  • Frustración y culpa. Cuando el espejismo se rompe de forma inevitable, el hablante suele culparse a sí mismo, sintiendo que ha fallado en «controlar» su habla, ha fallado por no poder aplicar las estrategias aprendidas en terapia, ignorando que se trata de una disfunción intermitente en la conectividad de su cerebro.

Las consecuencias del Espejismo en el entorno social

Para quien no comprende la tartamudez, ver a alguien hablar con total fluidez en una situación y bloquearse en otra genera interpretaciones erróneas y dañinas:

  • La etiqueta del «nerviosismo». El oyente asume que si la persona habló bien hace un momento y ahora tartamudea, es porque «se puso nervioso», «tiene miedo» o «no tiene confianza». Esto confunde la causa con la consecuencia (la ansiedad es el resultado de saber que vas a bloquearte, no la causa raíz).
  • Falta de esfuerzo e implicación. En muchas ocasiones los familiares, maestros, etc. relacionan la variabilidad de la tartamudez con falta de esfuerzo, con comentarios como: «Si ayer expusiste bien, ¿por qué hoy no puedes ni decir tu nombre?».

El enfoque terapéutico actual: Romper el Espejismo

Entendido el problema del Espejismo de la fluidez, se comprende como la terapia logopédica actual ya no se centra en la fluidez, ya que esto no haría más que potenciar y mantener el espejismo. En su lugar, se enfoca en:

  • Desmitificar la fluidez perfecta.
  • Comprender y aceptar la variabilidad. Enseñar al entorno y al paciente que la tartamudez es cíclica y variable por naturaleza. Explicar por qué la tartamudez cambia de un día para otro ayuda a reducir la presión y crear un entorno comprensivo.
  • Tartamudear fluidamente. Si el bloqueo va a ocurrir debido a la inestabilidad neurológica, se enseñan estrategias a la persona para tartamudear con menos tensión física, eliminando el esfuerzo por salir del bloqueo o evitarlo.
  • Reducir la evitación u ocultamiento. Al comprender y aceptar que la fluidez es variable, se reduce el pánico a que el espejismo se rompa, lo que reduce los niveles de dopamina/estrés y se estabiliza el habla.

Espero que con este artículo haya sido capaz de transmitir como la variabilidad es una característica clave para entender el impacto que genera en la vida de las personas que tartamudean y la confusión que crea en las personas que les rodean.

Conocidas las consecuencias de la variabilidad es lógico preguntarse cuáles son sus causas. Así que, próximamente escribiré sobre este tema ¿Te interesa?

Referencia:

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